Vuestra Blizzard versus mi Blizzard

¡Saludos, mis lectores!

Diréis que estoy muy activo últimamente en mi blog. Pero es que estos días no paro de oir opiniones y participar en debates sobre la catástrofe más grave del mundo de los videojuegos de nuestros tiempos: ¡Blizzard va a sacar un juego spin-off de la saga Diablo para móviles! No voy a tener ocasión de tratar este tema con profundidad en mis podcasts hasta dentro de unos días, así que no puedo perder el tiempo si quiero expresar mi opinión antes de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas y nada vuelva a ser como antes.

En primer lugar, la noticia: del 2 al 4 de noviembre se celebró la “Blizzcon”, conferencia anual dedicada a Blizzard y a sus universos. En dicha conferencia hubo anuncios, torneos y distintos eventos relacionados con las sagas más míticas de la compañía. El caso es que la clausura de dicha conferencia tuvo lugar con el anuncio de un nuevo proyecto de Blizzard: Diablo Immortal, una adaptación de Diablo III para dispositivos móviles (smartphones y tabletas) y que situará su trasfondo entre lo acontecido en Diablo II: Lord of Destruction y Diablo III.

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En lugar de tomarse esta noticia como otra cualquiera, independientemente del interés que despertase el juego, inmediatamente empezaron a doblar las campanas por Blizzard. Que si la gente esperaba el anuncio de Diablo 4, que si Blizzard pervierte su saga haciendo que esta pierda su espíritu, que si Blizzard debería haber cerrado con algo más potente y, a ser posible, de PC ya que es su terreno… Aún hoy he escuchado a varios Youtubers tirar piedras a la compañía y, cual líderes religiosos, alzarse a hombros de sus seguidores ensalzando su furia contra Blizzard. Vamos, aprovechar el tirón para ganar sus visitas y de paso poner el triple de anuncios en sus videos y cobrar más comisiones… opino que cada uno se puede ganar la vida como quiera, pero sin vender lo que no es.

En primer lugar, me sorprende que tanta gente quiera incinerar a Blizzard por sacar un Diablo para móviles… estoy seguro de que dicho título será bien recibido por gente que querrá su dosis diaria de Diablo en su bolsillo. ¡Además de que por lo que se ha visto ya del juego es una versión portátil y simplificada de Diablo III! Y aquí llega el primer punto: criticar Diablo Immortal es criticar Diablo III. Son juegos extremadamente parecidos y ambos son multiplataforma. Así que el hecho de que haya una petición en change.org para que Blizzard cancele el proyecto me parece un auténtico sinsentido.

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He participado en estos debates, simplemente expresando mi opinión desde el respeto y con sólidos argumentos a mi favor, pero sólo me he ganado insultos y que la gente me mirase por encima del hombro sintiéndose los portadores de la verdad absoluta. Esto ha sido así en Facebook, en Youtube y en grupos de WhatsApp. Y en esta entrada de blog, sin nadie que me interrumpa ni me insulte mientras escribo, ordenaré mis ideas para enseñaros que Blizzard no es la Blizzard que la gente creía. Y que probablemente, nunca lo fue.

Blizzard es una empresa que se fundó en 1991 bajo el nombre de Silicon and Synapse (el nombre no era muy bueno, pero simplemente pretendía inspirar inteligencia y relacionarse con el mundo de la computación). Esta empresa se inició realizando “ports” de videojuegos de otros autores, hasta que en 1993 empezó a desarrollar los suyos propios (Rock’n’roll Racing y The Lost Vikings). En primer lugar voy a destacar que estos primeros y resultones títulos de la compañía fueron multiplataforma. Así que desmonto el primer argumento que estoy cansado de oír estos días. “Es que Blizzard tiene que sacar cosas de PC, como hizo siempre y es su terreno”.

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El equipo de Silicon & Synapse, en 1993.

Tras lanzar con éxito estos primeros títulos, la compañía se refundó en 1994 con el nombre de Blizzard Entertainment y poco después lanzó su primer gran éxito mundial: WarCraft: Orcs & Humans. De esto podría escribir un artículo aparte, pero como mucha gente sabe desde hace casi 10 años, WarCraft iba a ser un juego ambientado en el universo de Warhammer: Fantasy Battles de Games Workshop. Y es que por mucho que la gente niegue esto argumentando que ambos universos aprovechan mucha de la imaginación de Tolkien… incluso alguien que entienda poco de esto notará las enormes similitudes de diseño y presentación entre las razas presentes en ambas franquicias. De todos modos, WarCraft: Orcs & Humans fue un juego también multiplataforma con una gran recepción y que muchos jugadores todavía aman a día de hoy. Blizzard ni podía imaginar que estaba sembrando algo que veinte años más tarde cambiaría el mundo de los videojuegos.

Más tarde llegarían las sagas StarCraft y Diablo. Ambas se iniciarían con títulos de mucha calidad y que de algún modo rompían moldes en sus géneros. StarCraft siguió el camino de WarCraft, apostando por una narrativa muy cinematográfica, algo poco explotado en el género de la estrategia. Diablo fue un antes y un después en los juegos de género “dark fantasy”, ya que implementó una movilidad y una libertad que lo separaban de sus congéneres. Y sí, ambos títulos son multiplataforma también. StarCraft salió para PC, Mac y Nintendo 64. Por su parte, Diablo salió para PC, Mac y Sony Playstation. Esto es muy importante hoy, porque resulta que es un hecho real que todas las grandes franquicias de Blizzard se iniciaron con juegos que no fueron exclusivos de PC. Esta información está a dos clics de cualquier usuario de foro o red social que afirma lo contrario en los acalorados debates sobre Diablo Immortal. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver.

Como todo buen conocedor de la trayectoria de Blizzard sabrá, hay un punto de inflexión en la compañía, que tiene lugar tras la salida de la expansión de Diablo II, titulada Lord of Destruction. En 2003 el estudio Blizzard North, hermanado y creado por la propia Blizzard Entertainment poco antes de la salida del primer Diablo, ya estaba desarrollando la tercera entrega de la saga, pero dicho desarrollo fue cancelado y reiniciado por su hermana mayor. Al poco tiempo, miembros clave abandonan la compañía y forman dos estudios nuevos. Ambos estudios trataron de reproducir sin éxito sus sucedáneos de Diablo, siendo uno de los más desastrosos el ambicioso a la par que mal acabado Hellgate: London. Otro estudio directamente murió por problemas financieros. Algunos de los miembros del estudio responsable de Hellgate: London no se rindieron y fundaron una pequeña compañía llamada Runic Games. De ahí salieron juegos que todavía seguían la estela de Diablo pero con mejor acabado y con más cariño y mimo que sus otros clónicos: la saga Torchlight. Para muchos, incluido para un servidor, la saga Torchlight es la auténtica sucesora espiritual de Diablo. Creo que cualquiera que los juegue entenderá el por qué a los pocos minutos.

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Torchlight II, el mejor sucesor de Diablo II: Lord of Destruction.

Mientras tanto, en Blizzard, WarCraft III: Reign of Chaos fue un éxito a pesar de su precio (el primer juego de PC en costar 50€ en España, cuando por aquél entonces un juego costaba unos 40€ y una expansión unos 30€). Pero estaba claro que algo había cambiado en la compañía. El juego mostraba una narrativa y unos diseños muy propios de su creadora, pero ni la historia ni el colorido tenían ese toque oscuro tan característico de las obras de Blizzard. Su expansión no mejoró esto y dio la sensación de estar mal acabada. Nos presentaba una raza nueva, pero no era posible jugarla en su modo multijugador. Recuperaba un poco el tema del uso de barcos de WarCraft II, pero tampoco le daba mucha importancia. Esta expansión, The Frozen Throne (que tuvieron la desfachatez de vender a precio de juego individual y no de expansión), era claramente una introducción a algo más grande. Al ya cercano World of WarCraft que llegaría para conquistar el mundo y ser el MMORPG más exitoso de todos los tiempos. En realidad, Blizzard no inventó nada. Pero del mismo modo que Final Fantasy VII fue la internacionalización del JRPG, World of Warcraft fue la transición del MMORPG desde un simple género de culto marginal a un fenómeno de masas.

Volviendo a Diablo, la tercera entrega tardaría mucho en llegar. No sería hasta 2012 que llegaría Diablo III. La gente tenía hambre de esta saga y se toparon con mil impedimentos. En primer lugar los problemas técnicos… era imposible jugar porque los servidores caían continuamente, expulsando a los jugadores del juego. Después la gente se dio cuenta de que el juego se había “casualizado” mucho. La especialización de los personajes era dinámica, el PvP no había evolucionado en nada y la historia pasaba a ser un “fanservice” de Diablo y Diablo II. El primer acto especialmente parece una burla al jugador, haciendo que se enfrente a prácticamente los mismos enemigos que en la primera entrega pero con gráficos más punteros. La línea entre homenaje y parodia se vislumbra tenuemente cuantas más horas se le echa a este tercer título. ¡Porque la paleta de colores tampoco es la misma! Diablo III presenta gráficos vívidos e incluso da la opción a los jugadores de teñirse el equipo de colores vistosos. Está claro que Diablo III no tenía nada que ver ni en diseño ni en mecánicas a sus ancestros. Queda pues demostrado que no hay ninguna “esencia” ni “alma” que Blizzard hubiese mantenido hasta día de hoy en esta saga y que Diablo Immortal pervierta, pues no es más que una adaptación para móviles de Diablo III, un juego que ya era una versión simple y multiplataforma de su entrega anterior.

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Captura de un “gameplay” de Diablo Immortal. Uy, qué distinto se ve del resto de la saga, ¿verdad? Se nota que Blizzard ya no escucha a sus jugadores.

Así que llegados a este punto, es obvio que cual Tierras Infinitas del universo DC, hay infinitas Blizzard Entertainment y la mayoría de gente que critica el proyecto Diablo Immortal han vivido una Blizzard blanca y pura que parece ser escuchaba las peticiones de los jugadores. Debe ser una Blizzard que cuando la gente pidió un remaster de Diablo II: Lord of Destruction porque Diablo III no gustó, lo hizo y no hizo en su lugar un remaster de las otras dos franquicias que menos gente pidió. Debe ser una Blizzard que puso a los Naga como raza jugable en WarCraft III: The Frozen Throne. Debe ser una Blizzard que no sacó por capítulos la secuela de StarCraft. Debe ser una Blizzard que tampoco pervirtió sus sagas con DLCs. Debe ser una Blizzard que no destrozó el online y hundió la escena competitiva de Heart of the Swarm con parches contínuos que cambiaban la forma de jugar todas las unidades a cada poco, consiguiendo que jugadores de élite y auténticas leyendas volviesen a jugar a Brood War hartos de cambiar de raza en cada temporada sin lograr una estabilidad. Debe ser una Blizzard que no ha sacado una película sobre WarCraft pésima y que hizo caso a los fans más veteranos no reescribiendo el trasfondo original de esta fantástica saga. Debe ser una Blizzard que sacó todos sus juegos para PC y ninguna plataforma más. Debe ser una Blizzard que quince días antes de la Blizzcon de este año no anunció que no se mostraría nada de Diablo 4 en dicha conferencia. Debe ser una Blizzard que, tras escuchar durante años el llanto de los jugadores, añadió las clases de Nigromante y Druida a Diablo III de forma gratuita y disponible para todos. Seguro que esta Blizzard nunca intentó lucrarse con una casa de subastas en Diablo III.

Pero esta Blizzard no es mi Blizzard. No es la Blizzard Entertainment Inc. real. La Blizzard real siempre hizo lo que le dio la gana, incluso cuando grandes figuras abandonaron sus filas disgustadas con sus cambios de rumbo y su explotación. La Blizzard real experimentó e hibridó sus propias franquicias haciendo que todas y cada una de ellas fueran perdiendo su propia identidad. La Blizzard real congeló sus juegos clásicos en el tiempo (y sus precios también) y ahora nos vende los remastered que nadie pidió, sin sacar el que todo el mundo pide. La Blizzard real lleva más de quince años lucrándose de los jugadores con precios abusivos y por encima del resto porque cree que ella lo vale. Y no, la Blizzard real nunca escuchó a sus jugadores. Yo, como fan de StarCraft que soy, me tengo que fastidiar sin poder cumplir todos los logros de mi entrega favorita porque hay un “bug” que lo impide desde noviembre de 2015 y en ninguna de mis quejas ni mensajes me lo han querido solucionar (¿y para qué? ya compré el juego, ¿qué ganan arreglándome un problema como jugador?).

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Los dos logros que nunca se verán cumplidos por un “bug” del juego desde hace 3 años.

Vuestra Blizzard no es mi Blizzard. Mi Blizzard nunca se preocupó únicamente de los jugadores y no me ha lavado el cerebro haciendo que falte al respeto e insulte a todos los que tengan una opinión contraria a la mía. Afortunadamente tengo memoria y soy un auténtico historiador de los videojuegos, pues esa es mi especialidad cuando doy clase. Y me gusta pensar que mis alumnos no perderán tan fácilmente la perspectiva de la realidad y la historia. Y que no se dejarán llevar por la estampida de jugadores que se preocupan más por los juegos que no van a jugar que por los que sí.

Y por último, cerrando el tema por hoy, Blizzard es una compañía como otra cualquiera… yo simplemente observo lo que hacen y si me interesa lo juego y sino no. Me interesa StarCraft pero no Overwatch. Me interesa Diablo pero no Hearthstone o Heroes of the Storm. Respeto el arte que han invertido en todas sus obras, sean mi tipo o no, pues el que diga que no hay arte y diseño en cada una de sus obras por poco originales que sean, es ciego. Pero, ¿sabéis? Yo no espero que los éxitos de Blizzard mejoren el mundo ni que sus juegos de móvil provoquen una crisis en el mercado de los videojuegos.

Sólo pienso que la gente lo tiene muy fácil para investigar y aprender a tener una opinión formada en lugar de atacar con palos y piedras un fantasma que muchos quieren ver pero que no existe en realidad.