¡Luchando contra la marea gris!

¡Saludos, mis lectores!

Bueno, el verano toca a su fin y esta semana próxima nos embarcamos todos de nuevo en las aguas de la rutina. En el horizonte quedan las vacaciones y el buen tiempo para dar paso al puerto de setiembre con su clima gris y su perezosa niebla que ya nos deja vislumbrar lo que va a traernos el nuevo curso.

Sin embargo, me gusta aderezar la rutina para que sea más dulce. Hoy, en contra de lo habitual, tengo todo el día libre sólo para mí. Lo primero que he hecho es dormir hasta casi las 12 del mediodía, librándome así de una migraña que empezó a asediar mi cerebro desde ayer por la noche. Lo siguiente ha sido empezar a escuchar todos los programas de radio que tengo pendientes en iTunes. Me faltaba escuchar el último de “La Voz de Sigmar”, el último de “Conocimiento Innecesario”, el último de “El Octavo Pasajero” y el último de “Game Over”. Estoy prácticamente al día y recomiendo siempre todos estos programas, porque dentro de sus géneros me parecen punteros y muy divertidos.

¿Y qué he hecho mientras escuchaba los programas? Asombrosamente, ¡pintar miniaturas! Al fin empiezo a combatir la marea gris de miniaturas montadas pero no pintadas que se ha ido adueñando paulatinamente de mi estudio mientras me dedicaba a otras cosas y a atender múltiples compromisos. Hoy he empezado por mi horda de 20 “Chainrasps” de mi ejército Nighthaunt de Age of Sigmar. Pero la idea es ir pintando de 10 en 10 todo con un acabado sencillo pero que luzca y tener rápido el regimiento listo para llevar a la batalla. De hecho escribo estas línas mientras espero que la tinta azul se seque de mis 20 soldados. Me gustaría tener este mismo mes pintada toda mi parte de la caja “Soul Wars” y de la caja “Golpe de Tormenta”. Tras eso, me dedicaré a cosas que tengo de hace ya años y poco a poco iré dando color a este museo en que se ha convertido la habitación desde donde practico mis aficiones.

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Cómo NO me van a quedar las miniaturas, pero quería enseñaros lo bonitas que son.

Esta semana ha sido muy ajetreada. Entre mudanzas, conseguir por todos los medios posibles y a tiempo los libros para el colegio de la hija de mi novia, limpieza a fondo de la casa (incluyendo nigromancia para tratar de reanimar las plantas del jardín que han sufrido la peor parte del mal tiempo que ha hecho en Girona estos últimos 15 días) y algún que otro imprevisto médico familiar… pues tiempo para mí y mis aficiones bien poco. Por eso en mi caso el volver a la rutina no es amargo sino dulce.

En cuanto a mi trabajo, agosto me fue muy bien para desconectar e ir escribiendo a ratos la versión final del artículo científico que mando a revista el día 17 y que cierra el último capítulo de mi tesis. No puedo dar detalles acerca de la revista elegida, por cuestiones de anonimato como es habitual, pero puedo decir que es del gremio de la arquitectura, la ciencia y la física urbana. ¡Y que tiene el factor de impacto más grande de todas las revistas en las que he publicado hasta ahora! Así que espero tener suerte y que el artículo sea bien recibido por los revisores y editores. A fin de cuentas es un trabajo que refleja la investigación de prácticamente todo mi último año y medio de doctorado. Lo cierto es que aunque no he logrado achicar el estrés que inunda mi conciencia cada noche cuando voy a tratar de dormir, sí he logrado reforzar las paredes de mi ánimo con una buena capa de paciencia. Ya no estoy implementando, sino contándole al mundo lo que he hecho. Así que hay que ser paciente, comprensivo y aceptar bien las críticas siempre que ayuden a destilar el conocimiento adquirido y poder compartirlo de forma efectiva con la comunidad científica.

Espero que vuestro atraque en el mes de setiembre no sea muy abrupto y que pese a abandonar el verano, para algunos un oasis y para otros el ojo de la tempestad, encontréis cómodo vuestro regreso al día a día con ánimos e ilusión renovados.

¡Hasta la próxima, amigos!