WAAAGH!!!

¡Saludos, mis lectores!

Tras haber descansado con creces esta mañana, estoy publicando las fotografías que tomé ayer en Warhammer World. ¡Más de 300! Aunque lo cierto es que la mayoría las tomaba por tomar, ya que ninguna imagen, ni siquiera una tomada con una cámara de 50.000€ como las que usa Games Workshop, hace justicia a lo que es ver las exposiciones de miniaturas en persona.

Voy a contaros mi experiencia, mientras tengo tan frescos los dulces recuerdos de la visita.

Tras levantarme, darme una ducha, desayunar al estilo continental (como siempre, abusando del zumo de piña) y hacer el check-out del hotel, tomé mi mochila y me dirigí a Warhammer World, a apenas 15′ del hotel Holiday Inn, donde me hospedé en Nottingham. Como apenas pasé unas horas en la ciudad, no puedo mostraros ni contaros nada en especial sobre la misma. Sólo que muchas calles rendían homenaje a la leyenda de Robin Hood, como era de esperar, que la gente es muy amable y que el paseo por el canal es muy bonito, viendo casas y barcos en los que vive gente de forma muy tranquila. Me sorprendió que la gente pasease de forma constante por el paseo del canal, pues la acera es muy estrecha y no hay protección alguna que te impida caer al agua si das un mal movimiento… pero supongo que estarán acostumbrados y no temen por su seguridad. Incluso familias enteras paseaban en bicicleta de esta forma. Tuvimos la suerte de que nos hizo muy buen tiempo, también sea dicho. Allí el clima es más frío, aunque no noté mucha humedad en el aire, y me sentí como en casa abrazando en manga corta los 6º C de las noches.

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Vista desde el paseo junto al canal de Nottingham , de camino a Warhammer World.

De pronto, tras un giro del paseo y cruzando el canal por un puente, ya pude vislumbrar el tan característico logotipo de Games Workshop. Aún faltaban unos cinco minutos para que abriesen, pero la impaciencia nos podía, así que con mi colega Lord Mikal nos acercamos al aparcamiento de coche para sacar algunas fotos de los edificios y de las estatuas que adornan el alrededor: un Stormcast Eternal, un Adeptus Astartes y un transporte blindado Rhino. ¡Los tres a tamaño real!

 

Mientras esperábamos al resto de la expedición, pues al final pude reunir a 10 personas para la visita, entramos en el recibidor del recinto. Había un grupo de jugadores de Warhammer 40,000 que escuchaba a un tipo disfrazado mientras este les explicaba el trasfondo de la campaña que iban a jugar durante ese fin de semana en la zona de juegos. Me pareció divertido ver cómo subían todos en fila india hacia las mesas y aproveché que quedaba vacía la entrada para sacar algunas fotos a las vitrinas y a una recreación de un Uruk-hai de El Señor de los Anillos, esta también a tamaño real. En las vitrinas había miniaturas pintadas, ilustraciones firmadas, libros de todas las series de la Black Library… el sueño de todo fan de estos universos. Además, había una graciosa máquina expendedora de monedas de recuerdo, que por 2 libras te soltaba una moneda dorada de un Marine Espacial, Leal o Caótico, como prefirieses y sino la máquina elegía por ti si no le dabas al botón correspondiente.

Una vez reunidos los diez miembros del grupo, firmamos todos en el libro de visitas escribiendo “WAAAGH!!!” en el comentario y subimos al primer piso del recinto, donde está prácticamente todo. Lo primero que uno encuentra al llegar es la tienda de Games Workshop, de la Black Library y de Forge World. Ahí es cuando tu billetera te manda una señal telepática de terror, ya que de repente tienes TODOS los productos de Games Workshop y Forge World al alcance de tu mano, con el peligro económico que ello representa. Afortunadamente, yo ya iba mentalizado a gastar únicamente las libras que llevaba en efectivo (150) y tenía una idea bien aproximada de lo que me quería llevar. Compré la novela Soul Wars del trasfondo de Age of Sigmar y el libro Magnus The Red, Master of Prospero.

 

En cuanto a miniaturas me llevé un Magnus The Red, Primarch of the Thousand Sons Legion y un Osiron, un Dreadnaught Contemptor con cañón automático. Esa fue mi compra. No tenía previsto comprar la novela Soul Wars pero al verla ahí pensé que era una buena forma de ahondar más en el trasfondo de los Nighthaunt y de la Cámara Sacrosanta de los Stormcast Eternals.

En las tiendas vimos vitrinas con todo tipo de miniaturas montadas y sin pintar, para ver cómo eran. Cuando vi una en la tienda de Forge World con todos los Primarcas de la Herejía de Horus que ya tienen miniatura (básicamente todos salvo Sanguinius y Jaghatai Khan), pensé que esa era la vitrina de mis sueños. Poco sabía yo que iba a ver una vitrina similar y con todos los personajes bien pintados, al cabo de unas pocas horas…

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Lo siguiente que vimos fueron las mesas de juego. Las había de todo tipo. Zonas mortales, campos de batalla abiertos, zonas laberínticas, ruinas y bosques. Los jugadores iban jugando sus partidas de campaña y pudimos ver también una zona donde la gente montaba y pintaba. Con las tiendas a un lado, en esta gran sala con decenas de mesas, se celebraban los dos pilares de estos universos: el “hobbie” y el juego. Hubiera sido bonito llevar un pequeño grupo de miniaturas de mis ejércitos para ver qué tal lucen pintadas sobre esas majestuosas mesas… tal vez en otra ocasión lo pueda hacer.

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Una batalla entre el Imperio T’au y los Aeldari.

Sin darnos cuenta, ya había pasado el mediodía y todavía no habíamos visto la zona de exposición. Decidimos ir a comer a la Taberna de Bugman, una auténtica taberna de estilo enano, para recuperar fuerzas y hacer un descanso antes de seguir disfrutando de la visita. Debo decir que la hamburguesa que me zampé estaba deliciosa. Aproveché para degustar la XXXXXX, la legendaria cerveza del maestro artesano Bugman. Debo decir que no es muy fuerte y que su graduación tiene apenas un 4% de alcohol. Me guardé la botella vacía y la limpié para llevármela de recuerdo, pues es muy bonita.

 

Durante un buen rato comimos, bebimos y charlamos acerca de todo tipo de temas. El trasfondo de Warhammer 40k, anécdotas de nuestras partidas, opiniones acerca de miniaturas y listas de ejército… también me preguntaron muchas cosas sobre mi podcast, La Biblioteca de Tizca. Y añadieron algunos temas interesantes más para tratar en mis próximos programas. Además, mis compañeros de visita tuvieron un detalle enorme conmigo… cuando vuelvo de pedir mi hamburguesa y mi cerveza, me encuentro una caja en la mesa con el logo de La Herejía de Horus. Imaginaros si me conocen, pese a que era la primera vez que nos veíamos y hablábamos en persona, que decidieron comprarme entre todos la miniatura Vulkan, Primarch of the Salamanders. Cuando lo vi en la mesa me quedé sin aliento… y tan pronto lo recuperé invité a todos a otra XXXXXX, que algunos aprovecharon para llevarse cerrada de recuerdo ya que facturaban maleta en el avión.

La visita continuó con nuestro paseo por la zona de exposición. Al principio no me pareció nada del otro mundo… vitrinas y posters con números antiguos de la revista White Dwarf, miniaturas y cajas de las primeras ediciones de Warhammer: Fantasy Battlespero tras subir las escaleras y entrar en la primera zona de exposición de las cuatro que hay… ahí entendí que no tenia sentido seguir fotografiando nada. Lo que hay expuesto en las enormes y variadas vitrinas de esas salas merece verse en persona y no a través de una imagen estática. Las escenas de batalla parecían estar vivas. Un enorme ejército enano luchando por su montaña contra los Skaven, a través de roca, pasillo y pasarela… Una enorme batalla entre los Stormcast Eternals y las fuerzas del Caos… un Mundo Necrópolis de los Necrons siendo despertado por el capítulo del Adeptus Astartes de los Ángeles Sangrientos

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Los Idoneth Deepkin defendiendo sus dominios de los Orruks.

Lo que más me gustó fue la zona de La Herejía de Horus donde se representevan batallas tan icónicas como la Masacre del Desembarco en Istvaan III, la Quema de Próspero o la Batalla de Calth. Es precioso ver cómo los artistas de Games Workshop dan vida con sus miniaturas a todos los épicos momentos que uno ha vivido a través del trasfondo y de las novelas de la editorial Black Library. Incluso había una vitrina con todas las miniaturas de Primarcas y personajes notorios de este período de la historia de Warhammer 40k, todos ellos bien pintados por el equipo de artistas profesionales ‘Eavy Metal.

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Los Lobos Espaciales y las Garras del Emperador atacando la Pirámide de Photep en Próspero, defendida por los Mil Hijos.

Aun recuperándome del shock, la siguiente sala nos presenta una zona de aproximadamente 7×4 metros de envergadura y 6 metros de altura representando la Batalla de Angelus Prime. Esa escena costó 9 meses de trabajo a los 10 artistas elegidos para la tarea, los cuales crearon 34 dioramas independientes y luego los juntaron en esa sala, dando vida a más de 5500 miniaturas. Como dato cómico, Games Workshop esconde en esta escena una miniatura de un Asesino del Officio Assassinorum y, al primer visitante del día que sea capaz de encontrarla, le regalan dicha miniatura. Es como jugar a ¿Dónde está Wally? pero en el nivel de dificultad “Infierno”. Por supuesto, nadie de nuestro grupo la encontró, aunque uno estuvo buscando un rato.

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Una parte del gigantesco diorama de la Batalla de Angelus Prime.

En la última sala, había vitrinas y escenas de muchas facciones “xenos”. Destaco la de la Invasión Tiránica de Iyanden, entre Tiránidos y Aeldaris. Había más cosas, como por ejemplo una sección con todo tipo de Titanes, vistos por fuera y por dentro, además de una enorme batalla entre el Imperio T’au y los Marines Espaciales del Caos.

Una vez salimos de la exposición, y nos encontramos de nuevo en la tienda de Games Workshop, charlé un rato con una pareja de oyentes que viven en Londres y que decidieron pasarse por Warhammer World a ver si encontraban nuestro grupo. Me hizo gracia y además eso aumentó nuestro número a 12. Además, él jugaba la misma facción que yo en Warhammer 40k, los Necrones, y estaba mirando a ver qué compraba en la tienda para ampliar sus efectivos.

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Nuestro pequeño “WAAAGH!!!” a Warhammer World.

Tras despedirme y abrazar a cada uno de mis compañeros de viaje, me dirigí a la estación de Nottingham para tomar el siguiente tren hacia Birmingham y esperar allí el avión de regreso a Barcelona. Lo cierto es que todos ellos me parecieron muy buena gente y les agradecí mucho el escucharme, el venir y el gran y generoso detalle que tuvieron conmigo.

Además noté que, tras la visita, mis ganas de leer, de jugar e incluso de pintar aumentaron considerablemente. Como si el mero hecho de estar allí, le anime a uno a profundizar todavía más en su afición y a disfrutarla con los demás. De todo lo que me llevé de Reino Unido, lo primero que ensamblaré y pintaré será la miniatura que me regalaron del Primarca Vulkan. Desde luego no me quedará como a los de ‘Eavy Metal, ni a kilómetros de ellos… pero sí trataré de darle el mismo mimo y cariño que yo recibí en Nottingham de todos los que tuvieron a bien regalármelo.

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Como NO me va a quedar la miniatura de Vulkan una vez pintada.

Esta es mi crónica del viaje a Warhammer World de ayer. Espero que la hayáis disfrutado y que os haya transmitido una parte de la felicidad que todavía recorre mi cuerpo reviviéndolo un día después.

¡Hasta la próxima, mis lectores!