Warhammer: Age of Sigmar

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La Era de Sigmar comenzó con la atronadora llegada de los Stormcast Eternals, nacidos de la tormenta celestial del Dios Rey Sigmar. Grandes héroes, reclamados en el momento de su muerte y reforjados mágicamente para buscar la venganza contra los seguidores de la oscuridad y rescatar a los reinos que están en las garras del Caos. Mientras, en Shyish, el Reino de la Muerte, la hechicería oscura de Nagash, Señor Supremo de los No-muertos pretende transformar los Reinos Mortales en un imperio de esclavos sin mente. Esta es una nueva época, una era de poderosas batallas y de guerra interminable. ¡La Era de Sigmar!


¡Muy buenas, lectores! Hoy os voy a traer una reseña sobre un “wargame”, algo que no hacía desde hace años con “X-Wing” y “Dreadfleet”. He hablado de muchos juegos de especialista y otros sucedáneos, pero hoy llega el turno de un peso pesado. Hace apenas unos días se ha estrenado la segunda edición de “Warhammer: Age of Sigmar” y mi novia y yo nos hemos hecho con la caja de inicio “Soul Wars”, así que hemos podido jugar bastante el juego y quiero traeros mis opiniones al respecto. ¡Vamos con ello!

Género: “Wargame” para 2 o más jugadores

Duración: Media (45′-90′ por partida, según el escenario y el número de jugadores)

Dificultad: Media (por el ensamblaje de las miniaturas, más que por las reglas)

Precio: No puedo poner un precio estándar porque depende del estilo de juego de los jugadores. Lo aclaro más abajo, en las recomendaciones de compra.

Ambientación

La Era de Sigmar es un entorno épico poblado por infinidad de ejércitos, héroes poderosos y magníficos monstruos. Durante ella tienen lugar vastas guerras entre las fuerzas del Orden y el Caos, la Muerte y la Destrucción. En el libro básico de Warhammer Age of Sigmar no solo aprenderás la atractiva historia de esta era devastada por la guerra, sino que encontrarás todas las reglas necesarias para evocar esos relatos épicos en tu mesa de juego.

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Da gusto reencontrarnos con viejos conocidos como Nagash o Alarielle. ¡Todos en forma de deidad y con miniatura propia!

El trasfondo de Warhammer: Age of Sigmar no merece ser resumido en un párrafo, pues a diferencia de Warhammer: Fantasy Battles, donde me importaba mil veces más el trasfondo de mi ejército que el del propio Viejo Mundo, aquí hay una infinidad de relatos, leyendas y batallas que merecen la pena conocer. El universo de los ocho Reinos Mortales son el inmenso y sólido pilar sobre el que todo lo de más se va izando para llegar a un nivel de epicidad pocas veces visto en un juego de miniaturas.

Por resumir y haceros una breve introducción, aunque como digo no le haré justicia en absoluto al trasfondo, os contaré que esta historia comienza con el espíritu de Sigmar viajando por las estrellas agarrado firmemente al cometa que son los restos del destruido Viejo Mundo, el cual fue engullido por el Caos tras el Fin de los Tiempos. Un poderoso dragón se topa con el espíritu de Sigmar y, al sentir la nobleza de su espíritu, le otorga de nuevo la vida y le concede el poder de un dios. Sigmar podrá viajar entonces a los 8 Reinos Mortales, donde irá conociendo (y reencontrándose en algunos casos) con personajes importantes (Nagash, Alarielle, Teclis, Gorkamorka, etc). Mediante alianzas contra el Caos, se creará entonces un auténtico panteón de dioses que ríete tú del Olimpo o el Valhalla. Más el Caos no permitirá que surja una alianza tan grande en contra suya y tejerá sus engaños para romper la alianza desde dentro, corrompiendo cada uno de los Reinos Mortales y logrando que algunos se den la espalda entre sí. Sigmar, al ver que la alianza fracasa, se encerrará durante mucho tiempo en su reino de Azyr, protegido del Caos, y forjará el arma secreta y definitiva para reconquistar cada uno de los demás Reinos Mortales, llevando la libertad y la pureza a todos los reinos. Así nacen los Stormcast Eternals, los hijos de la tormenta, que lucharán una vida tras otra contra el Caos a fin de expulsarlo y destruirlo para siempre.

La Era del Caos termina. Ahora empieza la Era de Sigmar.

Objetivo del juego

En Warhammer: Age of Sigmar, cada jugador elige una facción (a día de hoy hay más de 20 distintas) y lucha con ella contra su rival. Cada facción tiene sus particularidades: puntos fuertes, puntos débiles, estilo de juego, nivel de táctica requerida, etc. Las hay para todos los gustos, tanto jugablemente como estéticamente. De esto último, como siempre, se encarga la prestigiosa marca de miniaturas Citadel.

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Una mesa de juego. ¡Con algo de escenografía y todo!

Las partidas de Warhammer: Age of Sigmar pueden ser tan profundas y tan extensas como los jugadores acuerden. Tal vez un escenario “Primera sangre” sea lo mejor para empezar, con un puñado de miniaturas cada jugador y ninguna otra meta que acabar con el ejército del rival. Pero quizás, a medida que se dominen las reglas y se amplíen los ejércitos, los jugadores querrán jugar una campaña narrativa con una historia que progrese según los resultados de las batallas. Si algo tienen la octava edición de Warhammer 40.000 y esta segunda edición de Warhammer: Age of Sigmar es versatilidad y escalabilidad. El núcleo del reglamento es simple y luego se le pueden añadir capas y capas de profundidad y complejidad según la experiencia que se quiera lograr y de los recursos de los que se disponga.

Contenido

No es que haya un único producto para adentrarse en Warhammer: Age of Sigmar. Pero sí merece la pena echar un vistazo a su última caja, Soul Wars, ya que es ideal para la gente que empieza de cero en el juego. El contenido de esta elegante caja, que cuesta 125€, es el siguiente:

  • 52 miniaturas de Citadel
    • 33 del bando de los Nighthaunt
    • 19 del bando de los Stormcast Eternals (parecería que este bando está en desventaja, pero os aseguro que es casi al contrario)
  • 13 tarjetas de unidad, útiles cartas de pequeño formato con toda la información de reglas de las unidades que vienen en la caja
  • Un libro de 8 páginas que sirve como introducción y que incluye un resumen del trasfondo de Age of Sigmar, información sobre el hobbie y también sobre el propio contenido de la caja.
  • Un segundo libro de 16 páginas con todas las reglas necesarias para empezar a jugar inmediatamente al juego. Este libro se puede descargar de forma libre y gratuita en la página oficial de Games Workshop. Incluso está disponible en varios idiomas.
  • Un tercer libro de 32 páginas con trasfondo sobre la Batalla de Forjaglymm, donde se ambienta la caja de inicio.
  • El reglamento del juego en tapa dura, que con sus 320 páginas os narrará el trasfondo completo, el abanico de facciones jugables del juego y también sus reglas y maneras de jugar. A propósito, todos los libros son a todo color y con papel de calidad.
  • Una guía de montaje para las miniaturas, que se pueden ensamblar de forma relativamente sencilla y sin requerir pegamento (aunque es recomendable usarlo si se piensan pintar más adelante).
  • 12 dados de 6 caras, en color turquesa
  • 1 medidor de distancias transparente de 12″
  • 1 hoja de calcomanías para las miniaturas de los Stormcast Eternals
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El contenido de la caja “Soul Wars”.

Para quien venga del mundo de los juegos de tablero, tal vez el precio le parezca desorbitado. Pero los que conocemos bien el mundo de los “wargames” sabemos que una caja de inicio suele rondar los 80-125€ y suelen traer menos contenido que esta. Para empezar, no es habitual que una caja de inicio ya incluya el reglamento completo en tapa dura… es un elemento que, como también ocurre actualmente con los juegos de rol, se suele comprar aparte y que ya suele costar 40-50€. Si uno echa las cuentas, quitando el precio del reglamento al producto nos quedan estas fantásticas 52 miniaturas con todo lo necesario para jugar por apenas 80€. Un precio muy competitivo en este género.

Mecánica

Warhammer: Age of Sigmar está pensado para entornos competitivos, así que su preparación y su mecánica son muy ágiles, a fin de que los jugadores puedan empezar a disputar sus partidas lo antes posible. Lo imprescindible para jugar es tener las reglas básicas, que se pueden descargar gratuitamente desde la web oficial de Games Workshop, unos dados, una regla y un puñado de miniaturas para cada jugador.

Todas las condiciones de la batalla vienen determinadas por el escenario que los jugadores quieran establecer (en las reglas básicas se describe uno sencillo para empezar). Los escenarios, llamados “planes de batalla” se describen en una única hoja cada uno y determinan las dimensiones recomendadas del campo de batalla, la forma en que los jugadores despliegan su ejército, las condiciones de victoria, la duración de la batalla y las reglas especiales que se deban tener en cuenta durante la partida.

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El “plan de batalla” incluido en las reglas básicas.

Una vez ambos ejércitos están desplegados sobre el escenario ya preparado, comienza la partida, que se juega a lo largo de una serie de rondas. En cada ronda, cada jugador tendrá su turno, que consta de las siguientes fases, explicadas de forma breve.

  • Fase de héroe: El jugador recibe un punto de mando y puede gastar tantos como quiera en habilidades de mando que sus héroes puedan llevar a cabo. También, si hay magos en su ejército, estos pueden tratar de lanzar hechizos.
  • Fase de movimiento: Cada unidad del ejército del jugador puede desplazarse un máximo de pulgadas igual a su atributo de movimiento, siempre y cuando no terminen su movimiento a menos de 3″ de ninguna unidad enemiga. Además, las unidades pueden declarar que van a correr, con lo que se tira un dado y se añade el resultado al atributo de movimiento de esa unidad ese turno, a costa de no poder disparar ni cargar con ella en las siguientes fases de este turno.
  • Fase de disparo:  Cada unidad del ejército del jugador que tenga armas a distancia, puede atacar con ellas en esta fase. Basta con que las unidades tengan un blanco a tiro, esto es con línea de visión (aunque algunas armas extraordinarias no lo requieren) y a una distancia dentro del rango de las armas a disparar.
  • Fase de carga: Las unidades del ejército del jugador que tengan unidades enemigas a 12″ o menos, pueden tratar de cargar contra ellas. Se lanzan dos dados y, si su resultado es igual o mayor a la distancia entre la unidad que carga y su blanco, la carga tiene éxito y las miniaturas que cargan pueden moverse tantas pulgadas como la suma de la tirada realizada. En caso de no llegar a la distancia requerida, la carga falla y la unidad permanece estática.
  • Fase de combate: En esta fase, ambos jugadores se alternarán para combatir con una de las unidades que tengan en combate (es decir, a menos de 3″ de una unidad enemiga). Comienza atacando el jugador que está jugando su turno. Una unidad que ataca puede repartir los ataques de sus armas entre las distintas unidades enemigas que tenga a alcance.
  • Fase de acobardamiento: Cuando han terminado los combates, en las unidades en las que haya habido bajas este turno, se efectúa un chequeo de acobardamiento. Se lanza un dado y se suma la cantidad de miniaturas muertas este turno. Si el resultado es mayor que el valor de coraje de la unidad, esta sufre acobardamiento y tiene bajas representando las miniaturas que huyen del campo de batalla (tantas como el valor que exceda el atributo de coraje de la unidad).

Una vez que un jugador termina su turno, su rival juega el suyo y, al acabar este, termina la ronda. Para dar más emoción a la partida, al principio de cada ronda se determina al azar cuál de los jugadores jugará el primer turno. Así es tan posible que un jugador en desventaja pueda jugar dos turnos seguidos y dar una vuelta a la batalla retomando la iniciativa como que el que ya lleva las de ganar termine de conseguir sus objetivos y logre una victoria aplastante.

Como veis, las reglas básicas del juego son bastante sencillas. Lo que ocurre es que cada tipo de unidad tiene su perfil de atributos, armas y habilidades. Esto da sabor a las partidas y hace que cada facción sea algo distinta de las demás. También da pie a que un jugador personalice su ejército a su gusto, siempre siguiendo unas reglas mínimas de composición de ejércitos.

Además, en el reglamento completo se añaden reglas de escenografía, se pueden añadir efectos adicionales al campo de batalla determinando en cual de los Reinos Mortales se está combatiendo e incluso es posible equipar a los héroes de un ejército con dotes y artefactos propios de su facción o alianza. Como he mencionado en un principio, el juego se puede hacer tan complejo o profundo como acuerden los jugadores.

Por último, quiero señalar que se incluyen distintos modos de juego en el libro de reglas:

  • Juego equilibrado: Es el modo competitivo por excelencia. Y el más conocido por los jugadores habituales de “wargames”. Los jugadores participantes acuerdan una cantidad de puntos de ejército para jugar una partida. Cada uno compone su ejército siguiendo las reglas establecidas respecto a dicha cantidad de puntos. De este modo, se intenta que los ejércitos siempre estén equilibrados y no haya diferencias notables de poder entre ellos.
  • Juego abierto: Este es el modo más accesible de todos. Y el más recomendable para los neófitos, pues es barato y sencillo para aprender. Simplemente cada jugador reúne en su ejército la cantidad de miniaturas que quiera. Luego, se acuerda jugar con esos ejércitos y se usan unas tablas para determinar al azar el campo de batalla, la meta que tendrá cada jugador y, en caso de que los ejércitos estén muy descompensados, el jugador en desventaja podrá usar tretas para dar golpes de efecto en la partida y no ponérselo tan fácil a su rival.
  • Juego narrativo: Este modo es el más “rolero”. Permite que las partidas reflejen al máximo el trasfondo y la narrativa de los Reinos Mortales. Esto incluso da pie a crear auténticas campañas en las que sucesivas batallas de distinta índole irán determinando cómo avanza la historia. No obstante, suele ser el modo que requiere más experiencia, pues esta capa adicional de profundidad obliga a los jugadores a dominar todos los conceptos básicos e intermedios del Warhammer: Age of Sigmar si se le quiere sacar todo el jugo a la experiencia.

Recomendaciones de compra

Llegados a este punto, la pregunta que todo jugador podría hacerse es: ¿Qué necesito comprar para jugar a Warhammer: Age of Sigmar? Bueno, para empezar, como las reglas básicas se pueden descargar gratuitamente, necesitaréis:

  • Dados normales de seis caras. Tal vez entre 10 y 20 dados, para empezar.
  • Cinta métrica o regla, en pulgadas.
  • ¡Las miniaturas! Quizás una banda de Shadespire o un kit de la gama “easy-to-build” para simplificar el montaje y tener un coste inicial mínimo. Con eso, con menos de 20€ tenéis ya algunas miniaturas para empezar. Las dos imágenes que muestro a continuación son dos kits de 12€ cada uno. ¡Nada mal, la relación calidad-precio!
  • Los “Warscroll” de las miniaturas, que son las hojas de perfil de las mismas. Lo tenéis gratis en la aplicación oficial de Age of Sigmar para móvil, aunque suelen venir incluidas también en las cajas de miniaturas.
  • Herramientas para montar las miniaturas. Indispensables los alicates, el cúter y el pegamento plástico.
  • Una zona en la que jugar. La mesa misma del comedor o de la cocina os servirá en vuestras primeras batallas. Incluso podéis improvisar escenografía con objetos domésticos como libros, vasos, etc.

Ah, pero algunos querréis empezar a lo grande. Tengo dos recomendaciones para vosotros, a elegir:

  • Investigad sobre el trasfondo y compraros el “Start Collecting” y el “Battle Tome” de la facción que más os guste. Con eso, los dados y una regla, podréis enfrentaros a cualquier rival, sea en vuestra casa, en la de un amigo o en un centro de juego, además de descubrir el trasfondo y las particularidades de vuestro ejército favorito.
  • Comprad la caja “Soul Wars”, puesto que incluye el reglamento completo y dos ejércitos medianos para disfrutar una experiencia bastante completa del juego. Por supuesto esta opción no será tan atractiva para alguien a quién no le gusten las facciones incluídas, Stormcast Eternals y Nighthaunts. Si es vuestro caso, vuelvo a recomendar la opción del “Start Collecting” y el “Battle Tome”.

Conclusiones

Warhammer: Age of Sigmar ha encontrado un buen equilibrio entre diversión y complejidad. Es uno de los juegos de miniaturas más versátiles y diversos del mercado. Además, su trasfondo es una maravilla pese a que hace menos de tres años que empezó su andadura como sucesor del tan llorado por muchos Warhammer: Fantasy Battles.

En mi opinión, Games Workshop ha aprendido qué ha funcionado bien en Warhammer 40,000 y lo ha sabido incorporar a Age of Sigmar. Creo que es un muy buen momento para adentrarse en este juego si eres amante de la fantasía. Y es hora también de que se reconozcan abiertamente las virtudes del juego, más allá de cómo Games Workshop trató Fantasy Battles en sus últimos años de vida.

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Warhammer: Age of Sigmar nos presenta un universo que mezcla elementos de la fantasía épica clásica, pero subiendo el volumen y la intensidad a un nivel que sólo Games Workshop puede hacer. Si leéis cualquiera de los relatos del trasfondo, ni que sea los fragmentos cortos que cada semana se lanzan para acompañar todas estas bonitas miniaturas que Citadel va sacando al mercado, entenderéis de lo que hablo. Batallas entre dioses y dragones del tamaño de un mundo. Planes y traiciones que llevan milenios urdiéndose hasta que se llevan a cabo, no siempre del modo esperado por las pesquisas del siempre acechante Caos. Batallas dramáticas entre hermanos que cambian de bando porque ven su reino desde distintas perspectivas. Y los esfuerzos del Dios Rey Sigmar por poder luchar y recuperar los Reinos Mortales de las garras del Caos, jugando nuevas cartas ante cada nueva amenaza que aparece en escena.

En fin, yo ya he hecho las paces con Age of Sigmar y empiezo con un ejército de Nighthaunts, a pesar de que podría jugar perfectamente mis Reyes Funerarios de Fantasy Battles, pues en Games Workshop se tomaron la molestia de crear “warscrolls” para los ejércitos clásicos del juego de miniaturas de fantasía y animar a los jugadores a acercarse a la mecánica mucho más ágil e intuitiva de Age of Sigmar.

Como siempre, me despido deseando que esta reseña os haya resultado útil o, como mínimo, entretenida.

¡Hasta la próxima, amigos!

3 comentarios en “Warhammer: Age of Sigmar

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