La máquina no para nunca

¡Saludos, mis lectores!

Sí, sigo vivo. Quizás os habrá parecido extraño que interrumpa durante dos semanas mi ritmo de entradas en el blog. Especialmente cuando llevo meses sin bajar el ritmo.

No sólo ha sido causa de que, como algunos ya sabréis, abril suele ser el peor mes del año para mí, a nivel anímico. Sino también el ingreso hospitalario de mi padre el pasado martes, a causa de problemas cardiorrespiratorios. Esta semana me he visto obligado a interrumpir todo: el trabajo, los programas de radio e incluso el blog. Pero aun así, como indica el título de la entrada, desde luego no he estado quieto.

  • Martes, además de visitar a mi padre, todavía en la UCI de urgencias, me encargué junto a mi hermana del regalo de bodas de mi primo, quien se casó ayer.
  • Miércoles, además de visitar de nuevo a mi padre, me encargué de los regalos de cumpleaños de mi novia, que ya tenía pensados desde hacía días pero contaba con poder ir a buscarlos uno o dos días antes de la fecha, para disminuir el riesgo de que los descubriera antes de tiempo.
  • Jueves, pasé toda la mañana en el hospital haciendo compañía a mi padre, que ya empezaba a mejorar un poco, y luego pude descansar un poco por la tarde, reuniendo las notas de mi investigación para no perder el punto de libro, ya que estaba justo a las puertas de resolver al fin la ecuación que nos había tenido a mis directores y a mí atascados durante tres semanas infernales.
  • Viernes, tras cuidar de mi abuela en casa hasta la tarde, después fui a celebrar el cumpleaños de mi novia con ella y con su hija. Pero no había mucho tiempo para nuestras celebraciones, pues al día siguiente había que madrugar a fin de engalanarse para la boda de mi primo.
  • Ayer pasamos la mayor parte del día en una casa rural en Arbúcies, un pueblo de la comarca de La Selva, en Girona. Volví a casa sobre las 10 de la noche, molido, y dispuesto a recuperar fuerzas para el domingo.
  • Hoy, de nuevo he pasado una parte de la mañana en el hospital (mientras volvía a tomar notas sobre mi investigación, ya que he tenido un par de ideas esta pasada noche y creo que podrían dar buen resultado cuando las pueda poner en práctica con más calma) y luego he ido a comer con mi novia (apenas la he podido ver esta semana, con todo este jaleo) y luego, mientras ella descansaba puesto que hoy tiene horario nocturno de enfermería, he estado repasando la lección de conocimiento del medio de mi ahijada, mientras ponía al día un par de ordenadores portátiles.

Todo esto que os he contado de forma tan estructurada a causa de mi deformación profesional, y especialmente los sucesos ocurridos entre miércoles y jueves, podrían no haber tenido lugar en este orden concreto… pero incluso para mí es difícil recordar todo esto al dedillo con días tan largos, noches tan cortas y minutos tan vacíos a causa del ambiente clínico del hospital.

El punto bueno es que mi padre, al parecer, se está recuperando poco a poco. No me extrañaría mucho que esta próxima semana le den el alta. También he tenido un par de charlas, una con un buen amigo y otra conmigo mismo, que me han hecho reflexionar bastante sobre mí forma de ser y cómo distribuyo mi ondeante tiempo libre. Creo que cuando la situación se calme un poco, me esforzaré más en dedicar más tiempo a mí persona en lugar de estar constantemente apagando fuegos y posponiendo las actividades que en realidad desearía por encima de todo llevar a cabo.

Esta entrada no es una disculpa, creo que todos comprenderéis un poco mi situación. Tras el sobreesfuerzo de la semana pasada, grabando tres programas de radio para recuperar el ritmo, dando un salto gigantesco en mi investigación trabajando incluso de noche y disfrutando de nuevo con mis hobbies con la llegada de nuevas bandas para Shadespire, la salida de la caja de miniaturas Forgebane para Warhammer 40,000 (de la que quizás os hablo más en los próximos días, porque no he podido ni ensamblar una única miniatura pese a que la tengo en casa desde el pasado miércoles), la nueva edición de reglamento de los Necrones en el juego de miniaturas de dicho universo y el haber visto la película Ready Player One por insistencia de mi novia (a mi no me apetecía lo más mínimo verla), este grave percance me ha pillado con la guardia muy baja. Así que os lo he comentado un poco para no abandonar demasiado el blog y para que supieseis la causa de mi ausencia virtual.

igor-sid-27-adeptus-mech-vs-necrons

El Adeptus Mechanicus enfrentándose a una Dinastía Necrona por el control de un Mundo Forja

Por último, quiero recomendar un podcast que me ha hecho sonreír mucho e incluso reír a carcajadas, lo que en realidad es algo poco habitual en mí, en contra de lo que pueda parecer. Se trata de Conocimiento Innecesario, un programa grabado entre un grupo de buenos colegas que, sin preparar un guion muy elaborado, presentan un tema y le dedican una o dos horas opinando y compartiendo impresiones. Todo en clave de humor, con una espontaneidad sana y familiar. Hablan de videojuegos, de cine, de rol, de conspiraciones… de cualquier tema que uno podría explotar junto a sus amigos en una terraza de bar tomando una cerveza. Tuvieron a bien invitarme para charlar con ellos (y junto a Xandre y Byor de La Voz de Horus, nada menos) sobre nuestro universo de ciencia-ficción favorito: el 41r Milenio. Fue una buena gesta, lo pasamos muy bien y espero repetir pronto con ellos, ya que percibí buenas vibraciones y siempre es agradable dedicar tiempo radiofónico a las aficiones de uno, además de que no es lo mismo cuando grabas y editas tú el programa que cuando te invitan simplemente para colaborar y soltar sus impresiones y comentarios risibles tal cual llegan.

Me despido con este recuerdo positivo dándoos gracias a todos por seguirme leyendo tras tanto tiempo. Espero llegar pronto con más crónicas, relatos y reseñas de juegos de mesa.

¡Hasta la próxima!