Predator 2, Yautjas en la jungla de cristal

¡Saludos, lectores!

Hace apenas unos días os resumí y di mis impresiones sobre la película Predator (Depredador) y os amenacé con que haría lo propio con su secuela. ¡Pues aquí la traigo!

La película fue estrenada en 1990, tres años después de su predecesora, pero con cambios en la dirección: esta vez Stephen Hopkins se encargaba de dirigir la acción. Antes de seguir, aviso como siempre de que voy a destripar al completo el argumento, así que quedáis avisados si no habéis visto todavía esta película que, pese a no ser tan buena como la primera, no la considero para nada una mala obra. Simplemente tiró por otros derroteros.

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Esta película la vi de forma muy parecida a su precuela, una noche en la televisión de mi comedor, junto a mi padre. Recuerdo que era verano y que dos amigos míos estaban de vacaciones pero también la vieron desde su respectivo hotel y la comentamos a posteriori. También recuerdo que en Antena3 tendrían algún problema con la cinta, puesto que en un momento cercano al final se les quedó enganchada la imagen y rebobinaron un pequeño tramo de película (lo cuál no fue mucho problema, pues pude hacer un empalme mientras la grababa en VHS, como solía hacer, así que no pasó de una simple anécdota).

La película empieza presentándonos que la acción ha cambiado radicalmente de escenario, de la jungla centroamericana a Los Ángeles (ambientada en un futuro cercano para entonces: 1997). La ciudad está siendo asediada por una ola terrible de calor (motivo que quizá justifique la presencia de un Predator, ya que en la primera entrega se nos revela que les atrae el calor) y también por los violentos tiroteos entre las bandas de traficantes de droga (jamaicanos contra colombianos luchando por su territorio), que apenas pueden ser controlados por la completamente abrumada policía local. Concretamente, podemos ver cómo el Predator (apodado por los fans como City Hunter) está observando el tiroteo entre una banda colombiana dirigida por un tal Scorpio y la unidad del teniente Michael Harrigan (a quien interpreta Danny Glover), quien desde luego tiene lo que hay que tener para enfrentarse al peligro e incluso se adentra en el edificio dónde se han atrincherado los traficantes a reponer munición y a tomarse su dosis.

El caso es que mientras los traficantes están tomando posiciones, el Predator entra en la habitación y acaba con todos ellos. Harrigan ve una explosión y decide omitir la orden de no adentrarse en el edificio hasta que llegue el FBI, encontrando a los narcotraficantes muertos, e incluso uno de ellos colgando del techo. Harrigan sigue a Scorpio hasta la azotea del edificio (descubrimos que el teniente tiene vértigo) y un histérico Scorpio levanta las armas contra el observador invisible, que está justo detrás del teniente. Harrigan, pensando que quiere atacarlo a él, abre fuego y tira a Scorpio de la azotea.

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Tras la batalla, Harrigan recibe un sermón de los agentes del FBI y vemos el “ambientillo” que hay en la comisaría donde trabaja su unidad. Su superior le ordena prestar servicio a un tal Peter Keyes, de la brigada anti droga del FBI, cosa que no gusta un pelo al teniente, quien sospecha que hay algo más de fondo por el modo de actuar de los federales coartándole la libertad. Está claro que no se trata sólo de que tengan agentes encubiertos en las bandas. Además, el departamento tiene una nueva incorporación, un tal Jerry Lambert (alias Llanero Solitario), quien ha pedido traslado a la unidad de Harrigan, cosa que tampoco le parece muy cabal a este. Harrigan le dice que le da la bienvenida pero deja claro que el equipo es lo primero y que no hay sitio en esta zona de guerra para los que quieren destacar. El personaje de Lambert es interpretado por el gran Bill Paxton (game over, man!) que podemos ver en The Terminator o en Aliens, el regreso. Es una buena anécdota que este mismo actor muera en la ficción a manos de tanto un “xenomorfo”, como un “yautja”, como un “terminator”, que para mí son sota, caballo y rey de la ciencia-ficción ochentera.

La siguiente escena tiene lugar esa misma noche y vemos cómo unos miembros de la banda de King Willie, el jefe traficante de Jamaica, apresan y hacen un ritual voodoo a un jefe de su banda rival. Justo en el clímax, cuando matan al jefe, el Predator aparece de nuevo en escena acabando con toda la banda sin mancharse las manos. Lo interesante de esta escena es que vemos arsenal nuevo por parte del cazador. Una pistola que lanza redes a sus enemigos (la veríamos años más tarde en el videojuego Aliens versus Predator 2) y también una lanza extensible, casi primitiva pero también refinada. No obstante, hay cosas que sí se conservan de la primera entrega: el cazador siempre aparece con su manto de camuflaje, usa su cuchilla de muñeca, se lleva trofeos y también observa la acción con su visión térmica, guardando frases de los sujetos que estudia silenciosamente.

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Pese a que tan pronto se enteran del altercado, los federales acordonan la zona y prohiben el acceso, Harrigan y su grupo se adentra violando una vez más el precinto y encuentran a la novia del jefe colombiano, quien sólo susurra “el diablo vino a por ellos” (nos recordará al “la jungla se lo llevó” que repetía Ana en la primera entrega). Justo cuando Danny, el mejor socio de Harrigan, encuentra restos de un arma clavada en el techo de la sala, aparece Keyes y amenaza éste amenaza a Harrigan para que este no meta las narices de nuevo en sus asuntos porque no sabe a quién se enfrenta. Al salir del recinto, el teniente ordena a Lambert que siga a Keyes a ver cómo proceden. Este le explica que a la superviviente no se la llevaron a ningún hospital, sino a un helicóptero del FBI. Harrigan, satisfecho con el hallazgo, le ordena a Lambert seguir investigando a Keyes para encontrar todo lo que pueda sobre él y sus actividades.

Danny, el socio de Harrigan, se infiltra por la noche en la escena del crimen para recuperar los restos del arma que encontró antes de que Keyes los desalojara de allí. El caso es que se encuentra con el Predator, que ha vuelto a por sus trofeos y le da muerte. Tras esto, el asunto con ese nuevo personaje en la ciudad se vuelve personal para Harrigan, quien amenaza a Keyes diciéndole que se aparte de su camino porque no va a parar hasta que encuentre al asesino de Danny. Harrigan quiere una entrevista con King Willie y también mandan a un laboratorio el dardo encontrado en la escena del crimen. No coincide con ningún material descubierto en la Tierra, es un metal muy ligero pero corta como el acero. Y no aparece en la tabla periódica. Tras salir del laboratorio, un coche con lacayos de King Willie viene a por el teniente. La charla es corta, tanto King Willie como Harrigan han perdido amigos y socios por culpa de ese misterioso cazador, pero el viejo chamán jamaicano afirma que el asesino que acaba con su gente es un demonio, que está al “otro lado”. Y que es imposible verlo hasta que viene a buscarte. Tras la charla, Harrigan se va y King Willie es decapitado por el Predator, quien ha acabado al final con las cabezas de serpiente de las dos bandas traficantes. Esta escena para mí es sublime, el Predator caminando lentamente hacia su presa, mientras el camuflaje se le desvela por el contacto con los charcos de la calle y podemos ver su aspecto en el reflejo del agua. Lo siguiente es la ya típica escena del cazador puliendo su trofeo, pero esta vez vemos cómo lo cuelga en una especie de galería de exposición de cráneos.

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Al día siguiente, Lambert le cuenta a Harrigan que el tal Peter Keyes es doctorado en ciencias físicas y dirige el departamento de inteligencia de las fuerzas aéreas federales. Desde luego no parece un cualquiera… La doctora forense, que anda también por ahí, da un dato interesante a Harrigan: en el dardo había restos que parecen indicar que el cazador estuvo en un matadero. Sabiendo también que Keyes ha puesto localizadores por toda la ciudad y que la vez que Lambert lo perdió fue cerca del matadero… la pista parece clara.

Tras estos descubrimientos, Harrigan va a visitar la tumba de Danny. Y encuentra ahí el collar de su amigo, sin duda puesto por el Predator para que el teniente lo encuentre. Está claro que está jugando con él, que es su presa, el león de esa jungla urbana. Y el juego se vuelve cada vez más agresivo, porque el Predator se mete en el metro en el que viajan Leona y Lambert, compañeros de Harrigan, para atacarlos a ellos y a todos los que vayan armados en el vagón (que no son pocos, dado cómo nos muestran que se vive en Los Ángeles en ese período). Lambert muere asesinado protegiendo a Leona y esta también tiene su encuentro con el Predator, pero éste la indulta al descubrir que está embarazada. Parece ser que estas criaturas tienen un cierto código de honor y no atacan a presas desarmadas ni embarazadas.

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Harrigan persigue al cazador hasta llegar al matadero, dónde un coche atropella su vehículo para dejarlo K.O. Lo llevan a una especie de instalación oculta desde dónde Keyes y su equipo llevan semanas estudiando al cazador y le están preparando una trampa en el matadero para tratar de capturarlo. Han rociado toda la instalación con polvo radioactivo y luces ultravioleta, para que el polvo se adhiera al cazador haciéndolo visible. Así mismo, el equipo de Keyes va con trajes que aislan el calor, pues conocen el sistema de visión térmico de los Predator. El plan de Keyes es capturar al cazador con nitrógeno líquido e investigar su tecnología para tratar de aprenderla y dar un gran salto evolutivo.

Con lo que no cuenta Keyes es con que la máscara del Predator le permite cambiar entre varios espectros de visión, cosa que el cazador hace rápidamente al escuchar ruidos en el matadero, su comedor habitual. Uno de los espectros de visión detecta los haces de luz de las linternas ultravioleta del equipo, y el Predator disfruta cazándolos uno a uno hasta quedar sólo Keyes. Pero Harrigan entra en escena con armamento pesado echando la puerta del matadero al suelo y empieza un enfrentamiento abierto entre cazador y presa. El Predator ha perdido todo el interés en Keyes y trata de cazar a Harrigan desde las sombras, pero su camuflaje no funciona debido a que un disparo de su cañón de plasma ha disparado el sistema anti incendios del matadero.

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El cazador sucumbe a corta distancia ante la munición pesada de la escopeta de Harrigan, quien deja al alienígena languideciendo en el suelo. El teniente se acerca y le quita la máscara, revelando la cara del extraterrestre, quien recupera sus fuerzas y se incorpora para destrozar la escopeta de Harrigan y acercarse a él. Pero en ese momento aparece Keyes, que ha sobrevivido al disparo del cañón del Predator (aunque tiene toda la cara calcinada del roce del mismo) y el científico rocía con nitrógeno líquido a la criatura, haciéndola retroceder. No obstante, al Predator aún le quedan ases en la manga y arroja a Keyes un disco al estilo boomerang que corta todo a su paso, incluyendo el torso de Keyes, quien no vive para contarlo. Esta fue durante mucho tiempo mi arma favorita del arsenal de los Yautja, y la que más usaba junto a la lanza en los videojuegos.

Tras huir hacia la azotea el Predator, a Harrigan no le queda otra que seguirlo. Es obvio que el cazador conoce la debilidad del teniente: las alturas. No obstante, la criatura está muy debilitada, va respirando con una máscara médica y arroja la lanza a Harrigan, quien la esquiva tirándose al suelo y luego la recoge para embestir al Predator y arrojarlo de la cornisa. Inesperadamente, el Yautja queda colgando del brazo de Harrigan y se dispone a activar la autodestrucción en el terminal de su brazo, pero el teniente usa el disco para cortarle el antebrazo a la bestia, impidiendo la explosión.

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Tras esto, el Predator cae agarrado a una tubería y va a parar al cuarto de baño de un piso (hay una breve escena cómica en la que la señora mayor del piso se acerca con la escoba a ver quién ha entrado). Pero el Predator aprovecha el lapso mientras Harrigan se descuelga despacio por la tubería para sacar el equipo médico portátil y curarse un poco las heridas. Harrigan sigue persiguiendo a su enemigo por el hueco del ascensor hasta caer y darse cuenta de que se encuentra bajo los cimientos del edificio, donde el cazador tiene su nave espacial. Al acercarse a la sala central de la misma, Harrigan observa la galería de trofeos. No sólo hay cráneos humanos, hay todo tipo de criaturas alienígenas, grandes y pequeñas. Y no podemos evitar observar que en la galería hay también un cráneo de xenomorfo, algo que provocaría sueños húmedos a los fans, quienes pedirían “crossovers” sin temor a lo que estaría por venir.

Pero Harrigan no tarda en ser hostigado por el cazador, que le tira una red que el teniente hábilmente rompe con el disco. Tras un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, Harrigan consigue acabar con el depredador destrozándole las tripas con el disco. Pero acto seguido aparecen como cinco depredadores más, que honorablemente se llevan el cuerpo de su hermano caído y ofrecen a Harrigan un trofeo por su caza: un arma del siglo XVIII, que puede dar a pensar que los Predator viven mucho tiempo y/o que llevan mucho tiempo cazando en la Tierra. Como datos interesantes, diré que uno de los Predator lleva la misma máscara que el de la primera entrega (apodado por los fans como Jungle Hunter) y que otro lleva la máscara estilo “Celtic” que será llevada por el líder de los tres “Young Bloods” que entran en acción en Alien versus Predator, de 2004. Tras este breve respiro, Harrigan tiene que salir por piernas porque la nave va a despegar.

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Tras el despegue, Harrigan queda completamente sepultado por tierra, yeso, de todo… pero consigue salir en pie del edificio. En seguida lo vislumbra un helicóptero del FBI con uno de los colegas de Keyes, quien le dice que han perdido una oportunidad y que han estado muy cerca. Pero Harrigan mira orgulloso la fecha de su trofeo y murmura que no hay de qué preocuparse… habrá más oportunidades. Y así termina Depredador 2, con un helicóptero sobrevolando la zona devastada, como en la primera entrega.

Muchos criticarán que trata de comercializar la serie y que pierde mucha calidad comparado con la primera. En mi opinión, ocurre algo parecido a la saga Alien. No tiene sentido hacer una secuela continuista y con la misma fórmula de mantener la criatura oculta hasta casi el final… el espectador ya conoce al enemigo, así que lo que espera es ver otra situación, nuevas circunstancias… y eso sí lo logra con creces la película. En Depredador sabemos que la criatura se dedica a cazar en épocas de mucho calor a presas, que se divierte con la caza y que tiene todo tipo de armamento avanzado y también una tecnología de camuflaje increíble. También sabemos que rastrea a sus presas mediante la visión térmica. Todo eso lo vemos en esta nueva entrega pero sabemos además que la máscara del Yautja brinda más modos de visión, que hay muchas más armas en el arsenal, que viven muchos años, que pueden vivir en grupo, como civilización y no como cazadores 100% independientes, que han cazado xenomorfos y otros alienígenas, que son capaces de absorber energía eléctrica para recargar su tecnología… desde mi punto de vista Depredador 2 amplía enormemente el trasfondo de los Yautja, dando pie a todos los cómics y videojuegos que vendrían después para saciar el voraz apetito de los fans, entre los que me incluyo.

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Es obvio que hay cosas directamente copiadas de la anterior entrega: el momento en que el Predator se cura, el momento en que el Predator pule y guarda un trofeo, el momento en que el Predator usa frases humanas que imita… y también recuerda en cierto modo a Aliens la escena en que observan desde cámaras el estado del equipo que quiere capturar al extraterrestre. Ese tipo de escenas no desentona, está en armonía con todo el panorama de acción y ciencia ficción de finales de los 80. No me escondo de que me encanta esta película y no me canso de volver a verla, aunque reconozco a que tiene otro sabor si se compara con la original de 1987.

Recomiendo ver todas las películas de la saga, quizá prescindiendo de la dirigida por Robert Rodríguez, aunque también tiene escenas interesantes y muy probablemente la repase en el blog próximamente.

Yo, por mi parte, sigo muy entusiasmado con el juego de miniaturas Aliens versus Predator: The Hunt Begins y me he vuelto a instalar Aliens versus Predator 2 y su expansión Primal Hunt en mis PCs, para rememorar mi época de máximo fanatismo con estas sagas, siempre poniéndome del bando de los Predator por su tecnología y su extraño código de caza y honor. Esto es todo por hoy.

¡Hasta la próxima y buena caza!

3 comentarios en “Predator 2, Yautjas en la jungla de cristal

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